A mediados del siglo XIII comenzó a surgir un poblado en torno al Castillo de San Romualdo, que entonces era conocido como Logar o Lugar de la Ponte, después como castillo de Zuazo y en época árabe como alquería de Rayhana. Alrededor de este ribat y en torno al Real Carenero, atarazana situada junto al Puente Zuazo, se formó la actual ciudad de San Fernando, La Isla

16 de agosto de 2010

Alcalde, ¿Dónde están los ocho millones de euros?


Pues mire usted, D. Manuel, dada la disfunción neuronal crónica que padece, hasta le puedo aceptar lo de “Suazo, modelo de ciudad” como animal domestico, pero dígame, por favor, donde fueron a parar nuestros ocho millones de euros y a donde van a parar los dineritos que seguimos pagando en tasas e impuestos.

Usted ya nos contó lo travieso y malito que fue el Sr. Clemente, ya nos relató como les engañó a usted, a Marichita y a todos los técnicos del Área de Hacienda, ya nos confesó que todos vosotros tenéis las manitas limpias y el corazón mas puro que San Gabriel…
Pero aún no nos ha contado a donde se fue nuestro erario, ni en que cajón están desaparecidos los partes de trabajo del alcantarillado, ni en qué os estáis gastando el dinerito de la tasa de basuras, desde luego que en el servicio, no, pues la mierdecita y la mugre nos come por calles y plazas.


Tampoco ha tenido usted ni el mas mínimo gesto en responder al Informe definitivo de la Cámara de Cuentas, ni siquiera en negar algunos de los detallitos que desvelan, como por ejemplo, lo de las cuentitas corrientes en la Cajita de los curas y otras lindezas fruto de su guenagestión.

Sabe usted los poquitos meses que le quedan en el trono y que no hay ni un solo isleño que le quiera, quizás por eso, continua practicando esa política de “tierra quemada”, de desbaratarlo todo, de desquiciarlo todo, de arruinarlo todo, excepto su álbum de fotos para en un futuro enseñar a sus nietos y a su egolatría.

Estoy segura de que algunos paisanos y paisanas le agradecen su esfuerzo por enseñarnos como desfilan los moros de Alcoy, por habernos tenido un año sin Museo para poner cuatro paneles preciosos, por peatonalizar alrededores del Teatro para las mesitas con cerveza, por recordarnos cada semana con panfletitos a todo color lo bien que gestiona usted los 350 millones prestados y por habernos vaciado las papeleras, los contenedores y quitado los muebles viejos de las esquinas al menos dos veces al mes y por supuesto, también le estarán dando las gracias por haber cortado esos monstruosos árboles del parque que no dejaban que el sol llegase al césped…

Pues eso, D. Manuel, definitivamente su reino no es de este mundo y estos pobres mortales no terminamos de entender sus desvelos y preocupaciones y todo por unos cuantos millones anuales de un miserable sueldecito que le pagamos… Mientras, esta servidora le acepta cuantas “paridas” salgan de su preclara pluma, como animal domestico, pero de una puñetera vez, díganos que ha pasado con nuestros ocho millones y ¡vallase ya!