A mediados del siglo XIII comenzó a surgir un poblado en torno al Castillo de San Romualdo, que entonces era conocido como Logar o Lugar de la Ponte, después como castillo de Zuazo y en época árabe como alquería de Rayhana. Alrededor de este ribat y en torno al Real Carenero, atarazana situada junto al Puente Zuazo, se formó la actual ciudad de San Fernando, La Isla

17 de septiembre de 2012

La Isla de Diógenes


Diógenes el cínico, filósofo griego, ha dado nombre a un trastorno de las personas que se caracterizan por su aislamiento social, llegando a recluirse en el propio hogar, además de desatender absolutamente la limpieza del mismo y toda higiene personal y no se por qué, me da la impresión que esta Isla de mis entretelas lleva un tiempo afligida de este trastorno.

La Isla está sucia, muy sucia, demasiado sucia, no solo porque la mierda nos come, no solo porque la mugre nos inunda, no solo porque las basuras se acumulan por los rincones, no solo porque huele a estercolero, no solo porque cucarachas y ratas se pasean por nuestras barriadas, no solo por esquinas y farolas ennegrecidas por los meados de los perritos, no solo por sus caquitas, no solo por la mugre acumulada bajo los inservibles contenedores… La Isla está sucia en lo social, en lo económico, en la política, en lo cultural… parece que Diógenes se ha instalado en nuestras vidas y en nuestras calles, parece que se nos ha contagiado el síndrome que lleva su nombre.

Nunca en La Isla ha habido un delegado municipal y una delegación más inútil, más inservible y más cara que la que ostenta el exalcalde, el responsable político y subsidiario del desfalco, el ausente y trimileurista, el mantenido, el impune Manuel María De Bernardo Foncubierta, al que, al parecer, Diógenes, Loaiza y el Nene Romero, necesitan para mantenerse en el poder, necesitan para seguir cobrando del pueblo, para las fotos, para nuestra desgracia.

El cinismo y la afinidad por acumular basuras de toda índole, preside la política local que ejercen los cortijeros del bipartito PP/PA, siempre encuentran excusas y culpables, manejan a su antojo, manipulan, mienten sin sonrojo, reinan en su satrapía y cuentan con la indolencia y la pasividad de una mayoría ciudadana, también contagiada por el síndrome de Diógenes.

Y es que son tantos los problemas que esta ciudad padece, es tanta la suciedad acumulada, es tan importante el abandono y la dejadez, es tan acuciante la falta de recursos, el paro y la miseria, la incultura premeditada, el incivismo permitido, los lobbys familiares, las campanas y los meapilas, los súbditos subvencionados, los sindicatos desclasados, los presidentes vendidos, los cofrades y las cofradías, la desmemoria histórica… que salvo un pequeño grupo de, aún ciudadanos, pareciera que toda La Isla duerme, que toda La Isla sueña con procesiones, con cursitos de belenismo, con recreaciones bicentenarias, con acumular basuras.

No quiero parecer agorera, ni pesimista, pero ya sabéis que no creo en la dicha de los bienaventurados ni en los profetas engañabobos, ni en embaucadores, ni en sacaperras, ni en los que hacen lo contrario a sus predicamentos, ni en pócimas mágicas, ni en explotadores ni explotados consentidos, ni en los que agachan la cabeza, ni en los que ponen la otra mejilla, ni en los que se someten y justifican…

¡Joder! porque sin dignidad no se puede vivir y porque aún creo, en el árbol talado que retoña, en recuperar la participación ciudadana y el concepto de ciudadanía, en la política con mayúsculas, porque no se puede echar un yugo sobre el cuello de esta raza, porque jamás se ha puesto al huracán ni yugos ni trabas, porque nadie, al rayo detuvo prisionero en una jaula, porque somos más… Seguiré intentando, con estas torpes letras, animando a mis paisanos a la rebelión contra Diógenes y sus síndromes.

1 comentario:

Clorura y Sódica Isla dijo...

Más quisieran éstos parecerse a Diógenes. El griego, al menos, era un hombre culto y sentó las bases de una corriente filosófica. Los de aquí..........mejor me callo (por falta de espacio)