A mediados del siglo XIII comenzó a surgir un poblado en torno al Castillo de San Romualdo, que entonces era conocido como Logar o Lugar de la Ponte, después como castillo de Zuazo y en época árabe como alquería de Rayhana. Alrededor de este ribat y en torno al Real Carenero, atarazana situada junto al Puente Zuazo, se formó la actual ciudad de San Fernando, La Isla

26 de diciembre de 2010

"Creo ser insobornable. Hasta que alguien dé con el precio. Sólo existe un pecado: la vanidad. Todas las malas acciones son frutos de ella."
(Miguel Vélez, Memoria de Bits).

Y así fue, amigo, hasta que una de las tres Parcas te cortó el hilo fuiste insobornable, Nona te hiló el tuyo con más nudos de los que deseamos, pero pudiste con ellos y no caíste en la vanidad, Decima te lo midió bien corto, ¡Hija de puta! Pero bien corto y Morta te lo cortó, arrancándonos el corazón a todos los que tuvimos el honor y el placer de conocerte y vaya día que eligió para hacernos tragar saliva sin dejarnos siquiera salir las lagrimas.

Te prometo Miguel (ya sabes que yo no juro) que no te lloraré porque no te has ido, solamente dejaré de verte con los ojos de mirar, me bastará con tu nombre para saberte de nuevo en la arena de Camposoto, con tus chavales y chavalas, con tus estrellas y tu luna que ya también serán por siempre sus estrellas y su luna, sencillamente porque tu les enseñaste a mirarlas y a quererlas… ¡Joder! Amigo, como te quieren tus chavales, cuantos bachilleres de ayer, universitarios de hoy, buenas personas siempre, porque de ti lo aprendieron, ¡cuantos! Sentirán que le golpean el rostro al saber que el profe ya no está.

Con tu insultante sencillez, casi por casualidad, te colaste un luminoso abril en mi libreta, no recuerdo el año pero si el sitio y también el motivo; Ese día “me tocó”, me enviaron a la plaza del ayuntamiento (también sabes que no me gusta lo de plaza del rey) para cubrir un acto organizado por los republicanos de La Isla y entre banderas tricolores, a los pies de Varela, allí estabas con tu sempiterna cámara… y como a casi todos y todas que cruzaron dos palabras contigo, me caíste bien; ¡Que fácil fue quererte desde entonces!

Después, solo han sido tres cervezas y varias horas de amable conversación, de intercambio de opiniones, de conocerte, de sorprenderme, pero sobre todo de pecar de esa vanidad que repudiabas, vanidad de “alardear” por conocerte, de “pavonearme” cada vez que alguien me hablaba de ti y yo respondía orgullosa “Lo conozco, es amigo mío”.

Querido Miguel Vélez, hoy no escribiré nada de esas malas hierbas que tu y yo sabemos, hoy no tengo ganas ni de respirar, solo se que me duelen las quijadas de apretarlas, de llorar para adentro porque personas como tu le dan autentico sentido a la palabra Amistad, porque personas como tu le dan autentico sentido a la palabra Persona.

Hasta siempre, amigo.

2 comentarios:

Neztgul dijo...

Miguel Vélez, grandísimo maestro, mejor persona. Descanse en Paz.

La Isla Misteriosa dijo...

Le daba vueltas una y otra vez. Con él, me quedaba una cuenta pendiente, una sóla. No ha podido ser. Ya he hablado contigo y estoy segura que habrá sonreido. Su escueta carcajada monosilábica (je), habrá aparecido en su boca. Hablaremos mucho más, Miguel. Nuestra "penúltima" despedida fue la de siempre: "cagoendios". Así te saludo en esta fría mañana de diciembre. Miguel, mi gran niño Miguel.
CAGOENDIOS.