
La reforma laboral aprobada este viernes por el gobierno PPmariano, con la coartada de la herencia, supone un enorme retroceso de los derechos de los/as trabajadores/as, destruye los pilares del estado del bienestar y es motivo de regocijo para los empresarios, que aplauden medidas para abaratar el despido.
Es lo que exigía el BCE, el FMI, la UE, era el dictado de los mercados y de los mercaderes para toda Europa, pero aquí, D. Mariano, sus huestes y sus cruzados encontraron la cortada perfecta para implantarlas y quitarse la responsabilidad y la culpa: La herencia.

“La reforma laboral me va a costar una huelga general” decía Marianito, “La reforma será muy agresiva”, decía Guinditos, “histórica, única, flexibilizará el mercado laboral y la movilidad” decía Fatimita, la menestra de trabajo, “la herencia nos ha obligado” dicen todos; Palabras para justificar este ataque sin precedentes a los derechos de los trabajadores, con despido libre, con el derecho de huelga desmantelado, es el estado de bienestar atacado en sus pilares. La dignidad y el derecho constitucional al trabajo pisoteado y sodomizado con la coartada de La Herencia.
Mientras que, más allá del Puente Zuazo, la indignación, la rabia y el descontento generalizado se reflejan en los medios de comunicación, aquí en esta Isla la noticia está en los palcos de la carrera oficial, en la musiquita cofrade en la plazoleta las vacas, los vía crucis, la carga isleña, el veto del cura a la “cotitularidad” del beato… y las fotitos de los que mandan con sus obritas para las elecciones, “gobernando” dirán ellos, “por el empleo” como nos dijeron, como dios manda, como dice Rouco, por la cultura, como dicen las peñitas, consensuando como ruega el palmero de la federación de las aauveuve.
Creo y afirmo que la prensa, la local también, es el fiel espejo de la sociedad, de las inquietudes ciudadanas, de sus reivindicaciones y su cultura y así ocurre con la nuestra, con la información que nos ofrecen los medios de La Isla, esta ciudad sigue agostada, dormida, narcotizada por el beaterio, la charanga cutre, la procesión y el incienso, las fotos, las poses, la mentira enquistada en la forma de gobernar o mejor dicho de mandar, el movimiento ciudadano y el sindical desvirtuados, los valores ciudadanos reducidos a plaquitas de bronce, a palabritas huecas enlosadas en la calle “Real” donde pasean indolentes súbditos de la “Real” villa; Pero debo reconocer que también esta es nuestra herencia, un patrimonio no rechazado ni repudiado por los isleños e isleñas, al menos por la mayoría.

1 comentario:
Me gusta leer tus opiniones. Supongo que a todos nos gusta saber que no estamos solos en unas ideas. ¿Para cuándo una cuenta en twitter?
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